¿Qué es la firma electrónica, qué tipos existen y cuál es la más útil para la firma de contratos digitales?

Tal y como se define en el Portal de Administración Electrónica, la firma electrónica es «un conjunto de datos electrónicos que acompañan o que están asociados a un documento electrónico y cuyas funciones básicas son:

  • Identificar al firmante de manera inequívoca
  • Asegurar la integridad del documento firmado. Asegura que el documento firmado es exactamente el mismo que el original y que no ha sufrido alteración o manipulación
  • Asegurar el no repudio del documento firmado. Los datos que utiliza el firmante para realizar la firma son únicos y exclusivos y, por tanto, posteriormente, no puede decir que no ha firmado el documento «

Legislación

Tras la derogación de la Directiva Europea de 1999/93 son dos los documentos que establecen las bases de los tipos de firma electrónica que existen y que se pueden utilizar a a hora de realizar la firma digital de contratos de cualquier tipo o de mandatos SEPA.

La Ley 59/2003 de 19 de diciembre, de firma electrónica, regula los formatos de firma, así como el alcance y eficacia de la mismas. En dicha Ley, concretamente su artículo 3, nos indica qué tipos distintos de firma electrónica pueden darse, concretándose a su vez el alcance de las eficacias que ostentan.

A su vez, se recogen tres tipos de firma en el Reglamento Europeo 910/2014, relativo a la identificación electrónica y servicio de confianza para las transacciones electrónicas en el mercado interior, y por el que se deroga la Directiva 1999/93/CE.

¿Qué es la firma electrónica, qué tipos existen y cuál es la más útil para la firma de contratos digitales? 1

En este sentido y del análisis de las regulaciones previamente mencionadas, podemos sacar en claro que existe un primer tipo de firma electrónica, que podemos denominar como firma básica o general, que según la Ley “consiste en un conjunto de datos en forma electrónica, consignados junto a otros o asociados con ellos, que pueden ser utilizados como medio de identificación del firmante”, es decir sirve para identificar a quien firma el documento pero no está exento de modificaciones posteriores.

Por otro lado nos encontramos con la firma digital avanzada, que se trata de “la firma electrónica que permite identificar al firmante y detectar cualquier cambio ulterior de los datos firmados, que está vinculada al firmante de manera única y a los datos a que se refiere y que ha sido creada por medios que el firmante puede utilizar, con un alto nivel de confianza, bajo su exclusivo control” es decir que a diferencia de la anterior, esta otorga una mayor confianza al quedarse reflejado las modificaciones que se puedan generar a posteriori de haberse rubricado el documento, por lo que podemos decir que este tipo de firma goza de una mayor protección o seguridad en cuanto al firmante.

Por último la legislación nos habla también de un tercer tipo de firma, denominada firma electrónica reconocida o cualificada (según el Reglamento 910/2014) que consiste en la misma firma electrónica avanzada pero basada en un certificado digital reconocido, y generada mediante un dispositivo seguro de creación de firma. Este tipo de firma es sin duda la más segura y fiable de todas. La propia Ley 59/2003 de firma electrónica, en su artículo 3 apartado 4, llega a asegurar que es este último tipo de firma electrónica es totalmente equiparable a la firma manuscrita que se pueda consignar en papel, es decir que afectos probatorios o de validez entre ambas, podemos asegurar que la firma electrónica reconocida y la firma manuscrita son idénticas.

Este incremento de seguridad se debe a que el firmante debe usar un certificado digital reconocido, legalmente válido e individualizado, lo que en muchos casos supone un verdadero hándicap para este tipo de firma, pues a día de hoy son muy pocas las personas que cuentan con uno de ellos.

Conclusión

Es por todo ello que hoy en día el tipo de firma de contratos digitales más utilizado es el denominado firma electrónica avanzada, la cual en virtud del Reglamento Europeo 910/2014 cumplirá los requisitos siguientes:

  • Estar vinculada al firmante de manera única
  • Permitir la identificación del firmante
  • Haber sido creada utilizando datos de creación de la firma electrónica que el firmante puede utilizar, con un alto nivel de confianza, bajo su control exclusivo
  • Estar vinculada con los datos firmados por la misma de modo tal que cualquier modificación ulterior de los mismos sea detectable.

De esta forma la firma electrónica avanzada consigue asegurar que el mensaje se envíe de manera original sin ningún tipo de modificación, asi como la indudable identificación de la persona que firma el documento, lo que la hace idónea para la firma de contratos digitales, más aún teniendo en cuenta que está confeccionada para detectar cualquier modificación posterior a la firma del mismo.

En definitiva, este tipo de firma, que ha venido incrementándose en su uso en los últimos años de manera más que considerable, se entiende como una herramienta fundamental, no solo en el mundo empresarial/laboral sino también en el día a día de las personas, ya que permite la firma de documentos, acuerdos o contratos entre varias partes, sin la necesidad de tener la obligación de hacer coincidir en el tiempo y el espacio a dichas partes, permitiendo el uso del formato digital en detrimento del formato papel, con los beneficios y ventajas que ello conlleva.

Si tiene dudas sobre que tipo de firma se adapta mejor a tus necesidades o procesos no dudes en contactar con nosotros en contactar con nosotros.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestro Aviso Legal

ACEPTAR
Aviso de cookies
Ir arriba