El correo electrónico certificado como prueba legal en procesos judiciales

El correo electrónico es desde ya hace muchos años una de las herramientas más importantes de comunicación, la cual ha sufrido importantes cambios y mejoras desde sus primeros antecedentes en 1962.

En sus inicios y, a pesar de sus innumerables ventajas, a nivel técnico no contaba con un sistema para garantizar la inalterabilidad de sus contenidos. Para solucionarlo se crearon servicios adicionales como s-mime o PGP (sistemas criptográficos y de firma digital) que permiten garantizar la inalterabilidad del contenido, pero no permiten garantizar que el emisor de la comunicación pueda conocer si esta ha sido o no abierta por el destinatario.

Si bien es cierto que a lo largo del tiempo se han desarrollado técnicas para detectar la apertura de un correo, estas no son eficaces, pues la inmensa mayoría de los sistemas de correo electrónico las bloquean para preservar la intimidad del receptor del mensaje. De no ser así, fácilmente se podrían obtener sin nuestro consentimiento datos sobre nuestra ubicación, sistema operativo, programa de correo que usamos, hábitos de uso de nuestro correo, etc.

Dadas las medidas de control que los servidores y programas de correo establecen hoy en día es complejo, por no decir imposible, que el emisor de una comunicación determine de forma cierta que un correo ha llegado a su destino y ha sido leído por el receptor sin que este realice alguna acción. Tal acción puede ser simplemente que el receptor permita la visualización de imágenes incluidas en el correo y que se cargan desde un servidor externo.

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El correo electrónico certificado te permite demostrar su lectura y contenido

Por otro lado, para evitar el correo no deseado, los servidores establecen medidas de eliminación automática de correo basura, lo que implica que no todo correo llegará a la bandeja de entrada del destinatario, aun cuando la transmisión del mismo se haya producido sin problemas.

Este hecho hace que ante una situación de litigio sea relativamente sencillo alegar la no recepción de una determinada comunicación, sin que exista un método sencillo de demostrar lo contrario. Habría que acudir a los ficheros de registro de los servidores de destino y comprobar las trazas que hay en ellos pero, como el lector podrá imaginar, si se trata de servidores de gran tráfico esta tarea puede ser muy compleja y costosa.

¿Se podría usar un correo electrónico como prueba en un juicio?

Se podrían presentar, considerándose estos como documentos privados, quedando en manos del juez su valoración usando el criterio de sana crítica para valorar la autenticidad de los mismos, según se establece en la Ley de Enjuiciamiento Civil.

El principal inconveniente es que este tipo de pruebas son muy fácilmente impugnables por un perito cualificado por lo anteriormente comentado.

¿Existe alguna forma de usar el correo electrónico como prueba irrefutable en un juicio?

Sí, ya que desde hace tiempo existe en el mercado el servicio conocido habitualmente como correo electrónico certificado que permite conocer el momento en el que el receptor accede a la comunicación y registran de manera inalterable el contenido de la misma.

El correo electrónico certificado está basado en la figura de un tercero de confianza que no sólo tiene por misión el almacenamiento de la información y de las evidencias asociadas a la misma, si no además la de emitir un certificado de contenido y apertura de la comunicación que tendrá validez como prueba en actos jurídicos.

El uso del correo electrónico certificado aporta seguridad jurídica y un notable ahorro de costes en comparación con otras comunicaciones certificadas

Adicionalmente algunas soluciones como nuestro correo electrónico certificado añaden la figura del notario como depositario de las comunicaciones. De esta manera se asegura que en caso de que exista alguna eventualidad que comprometiera la integridad de los datos almacenados en el tercero de confianza, este podría detectarla y subsanarla a partir de los datos almacenados y custodiados por el notario.

Nuestro servicio, muy utilizado por departamentos legales y empresas de todos los sectores puede complementarse, entre otras funcionalidades, con la identificación del destinatario previa a su acceso a la comunicación tal y como se realiza antes de la entrega de un burofax.

Conclusión

El correo electrónico es un medio de prueba bastante débil y su validez queda en manos del criterio del juez mientras que el correo electrónico certificado aporta las garantías suficientes para ser usado en un juicio sin posibilidad de impugnación gracias a que un tercero de confianza recoge y almacena todos los datos asociados a una comunicación además de la identidad del remitente, la dirección a la que se envía la comunicación, el contenido de la misma incluyendo los ficheros adjuntos si los hubiere, la fecha de envío, la fecha de recepción por parte del servidor de destino de la comunicación y la fecha y hora de acceso a la misma por parte del destinatario y otros muchos datos técnicos.

Si tiene dudas sobre los usos o aplicaciones del correo eletrónico certificado o cualquier otro tipo de comunicación certificada no dude en contactar con nosotros.



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